Relación IA y la epistemología
En una
conversación , de esas que no buscan resolver nada, pero terminan abriendo
todo, Daniel me formuló una pregunta que resulta imposible no presentizar:
¿Qué relación hay entre la
inteligencia artificial y la epistemología?
Dicho de
otro modo: cuando una máquina ¨parece saber tanto¨, ¿qué queda del
problema del conocimiento? La pregunta no surge de un laboratorio ni de una
discusión técnica. Surge de la experiencia cotidiana de convivir con sistemas
que recomiendan qué escuchar, corrigen lo que escribimos, anticipan
diagnósticos y responden con una eficacia que, hasta hace poco, asociábamos
exclusivamente a la ¨inteligencia humana¨.
¨Cuando
acertar empieza a parecer conocer¨ :
La IA funciona y, funciona muy bien. Desde afuera, su desempeño se ¨parece¨
cada vez más a lo que llamamos conocimiento. Pero en la vida diaria seguimos
distinguiendo, casi sin pensarlo, entre acertar y saber y, de eso tenemos muchos ejemplos . No
es lo mismo responder bien que entender. No valoramos igual a quien repite una
respuesta correcta que a quien comprende lo que está haciendo.
La pregunta
de Daniel apunta exactamente ahí: ¿La IA sabe o simplemente acierta? Una
respuesta posible —defendida por filósofos como Daniel Dennett— sostiene que
esta distinción es irrelevante. Si un sistema cumple la función, si se comporta
como si supiera, entonces sabe. La experiencia subjetiva, los qualia, ese
“cómo se siente” comprender, serían un agregado innecesario, un residuo de
viejas intuiciones filosóficas. Su posición es funcionalista
Si la
epistemología acepta esa posición, deja de ser lo que históricamente fue: una
reflexión sobre el sentido de conocer, no solo sobre su rendimiento.
Kant lo
dijo con claridad: no conocemos las cosas tal como son “en sí”, sino tal como aparecen
para nosotros. El conocimiento no es una copia, sino una experiencia
organizada bajo ciertas condiciones. Ese punto no puede olvidarse, conocer no
es solo procesar información; es experimentar el mundo con sentido.
La
inteligencia artificial puede clasificar objetos, detectar regularidades,
optimizar decisiones. Pero no hay aparición, no hay vivencia, no hay perspectiva.
Sin experiencia, hay cálculo. Y el cálculo, por sí solo, nunca fue
conocimiento para la epistemología.
Charles Sanders Peirce lo llevo al terreno de la
vida práctica. Para él, el conocimiento no comienza con la certeza, sino
con la duda, con hipótesis plausible ,con abducción. Pero no con una duda
abstracta, sino sentida, que
impulsa a investigar.
Una IA
puede detectar errores y corregirlos. Pero no puede sentirse confundida,
ni experimentar la tranquilidad de haber entendido, no hay investigación. Sin
investigación, no hay conocimiento.
Desde una
epistemología crítica, Juan Samaja lo expresó con claridad: el dato no es algo
neutro ni dado de una vez y para siempre. Un dato es conocimiento solo si
alguien lo construye, lo interpreta y lo reconoce como relevante dentro de un
problema.
La
inteligencia artificial procesa datos, pero no sabe qué es un dato. No
hay problema, no hay pregunta, no hay sentido vivido. Hay información, no hay
conocimiento.
Aquí
aparece el núcleo de la cuestión, y la respuesta más directa a la pregunta de
Daniel.
La
epistemología incluye necesariamente los qualia. No como un adorno
introspectivo, sino como la condición misma del conocer. Es en la experiencia
donde el error se reconoce como error, donde la evidencia se impone , donde la
comprensión se distingue del acierto accidental.
Un sistema
puede acertar indefinidamente .
Ese “saber que se acierta” no es un lujo filosófico: es el núcleo del
conocimiento. Por eso puede afirmarse: La inteligencia artificial no amenaza
a la epistemología, nos enfrenta a una decisión que no es técnica, sino
cultural y filosófica:
¿Queremos llamar conocimiento a cualquier sistema que funcione bien, o
seguimos reservando ese nombre para una experiencia con sentido?
La IA puede
responder preguntas, pero no vive el mundo que describe, no duda de sí
misma, no sospecha de sus propias respuestas, no se pregunta si lo que
produce tiene sentido. Y ahí esté la diferencia decisiva.
Recordemos
que la Sintaxis no es Semántica como
claramente se visualiza en la ¨Habitación
China de John Searle." No es lo mismo responder bien que entender.
La IA puede procesar sintaxis a una
velocidad asombrosa. Pero la semántica —el significado anclado en la realidad
vivida— se le escapa. No tiene intención de comunicarse, ni le importa si la
respuesta es verdadera o falsa en un sentido moral; solo busca minimizar el
error en su predicción. Eso es Teoría de la Información, no Epistemología.
Toda
epistemología que aísla el conocimiento de los ¨qualia deja¨ de ser
epistemología y se convierte en teoría de la información. La inteligencia
artificial pertenece plenamente a la segunda; el conocimiento, todavía, a la
primera.
Adenda
|
Atributo |
Inteligencia Artificial |
Conocimiento Humano (Epistemología) |
|
Mecánica |
Cálculo y optimización de información. |
Experiencia con sentido y vivencia. |
|
Origen |
Programación y procesamiento de datos. |
Asombro, incomodidad y duda sentida. |
|
Relación con el error |
Detección y corrección técnica. |
Reconocimiento del error como experiencia. |
|
Subjetividad |
Ausente (sin qualia). |
Central (el "saber que se acierta"). |
|
Categoría |
Teoría de la Información. |
Epistemología. |
Los qualia son la condición fenomenal mínima; la
vivencia de sentido es su configuración epistemológica
1. Validación de la Evidencia: Es en la ¨experiencia¨
donde la evidencia se impone como tal y donde la comprensión se distingue del
acierto accidental.
2. Saber que se acierta: Un sistema puede acertar
indefinidamente sin tener conciencia de ello. Ese "saber que se
acierta" es el núcleo del conocimiento.
3. Desplazamiento Disciplinar: Toda epistemología que
ignore los qualia deja de ser tal para transformarse en teoría
de la información. La IA pertenece plenamente a este segundo campo.
Conclusion
La pregunta
de Daniel nos lleva a decir : qué la
epistemología nació del asombro, de la incomodidad y del error vivido. Mientras
conocer siga implicando experiencia, sentido y esa extraña conciencia de estar
comprendiendo algo, eso que llamamos qualia, ninguna máquina podrá
reemplazarlo. La epistemología requiere experiencia
subjetiva, duda y sentido y, es el qualia el que inaugura el
sentido. lo vuelve experiencia y conocimiento humano que nace de esa vivencia sentida, que se
interpreta y se orienta en un horizonte de significado. Sin interioridad afectiva no hay comprensión,
solo cálculo; no hay verdad vivida, solo acierto funcional.
Y quizás el verdadero riesgo no sea que las máquinas lleguen a conocer,
sino que los humanos aceptemos dejar de preguntarnos qué significa hacerlo.