Edgardo A Marecos

lunes, febrero 02, 2026

 

Relación IA y la epistemología
 

En una conversación , de esas que no buscan resolver nada, pero terminan abriendo todo, Daniel me formuló una pregunta que resulta imposible no presentizar:

¿Qué relación hay entre la inteligencia artificial y la epistemología?

Dicho de otro modo: cuando una máquina ¨parece saber tanto¨, ¿qué queda del problema del conocimiento? La pregunta no surge de un laboratorio ni de una discusión técnica. Surge de la experiencia cotidiana de convivir con sistemas que recomiendan qué escuchar, corrigen lo que escribimos, anticipan diagnósticos y responden con una eficacia que, hasta hace poco, asociábamos exclusivamente a la ¨inteligencia humana¨.

¨Cuando acertar empieza a parecer conocer¨ :

 La IA funciona y, funciona muy bien. Desde afuera, su desempeño se ¨parece¨ cada vez más a lo que llamamos conocimiento. Pero en la vida diaria seguimos distinguiendo, casi sin pensarlo, entre acertar y saber y,  de eso tenemos muchos ejemplos . No es lo mismo responder bien que entender. No valoramos igual a quien repite una respuesta correcta que a quien comprende lo que está haciendo.

La pregunta de Daniel apunta exactamente ahí: ¿La IA sabe o simplemente acierta? Una respuesta posible —defendida por filósofos como Daniel Dennett— sostiene que esta distinción es irrelevante. Si un sistema cumple la función, si se comporta como si supiera, entonces sabe. La experiencia subjetiva, los qualia, ese “cómo se siente” comprender, serían un agregado innecesario, un residuo de viejas intuiciones filosóficas. Su posición es funcionalista

Si la epistemología acepta esa posición, deja de ser lo que históricamente fue: una reflexión sobre el sentido de conocer, no solo sobre su rendimiento.

Kant lo dijo con claridad: no conocemos las cosas tal como son “en sí”, sino tal como aparecen para nosotros. El conocimiento no es una copia, sino una experiencia organizada bajo ciertas condiciones. Ese punto no puede olvidarse, conocer no es solo procesar información; es experimentar el mundo con sentido.

La inteligencia artificial puede clasificar objetos, detectar regularidades, optimizar decisiones. Pero no hay aparición, no hay vivencia, no hay perspectiva. Sin experiencia, hay cálculo. Y el cálculo, por sí solo, nunca fue conocimiento para la epistemología.

Texto, Aplicación

El contenido generado por IA puede ser incorrecto.

Charles Sanders Peirce lo llevo al terreno de la vida práctica. Para él, el conocimiento no comienza con la certeza, sino con la duda, con hipótesis plausible ,con abducción. Pero no con una duda abstracta, sino  sentida, que impulsa a investigar.

Una IA puede detectar errores y corregirlos. Pero no puede sentirse confundida, ni experimentar la tranquilidad de haber entendido, no hay investigación. Sin investigación, no hay conocimiento.

Desde una epistemología crítica, Juan Samaja lo expresó con claridad: el dato no es algo neutro ni dado de una vez y para siempre. Un dato es conocimiento solo si alguien lo construye, lo interpreta y lo reconoce como relevante dentro de un problema.

La inteligencia artificial procesa datos, pero no sabe qué es un dato. No hay problema, no hay pregunta, no hay sentido vivido. Hay información, no hay conocimiento.

Aquí aparece el núcleo de la cuestión, y la respuesta más directa a la pregunta de Daniel.

La epistemología incluye necesariamente los qualia. No como un adorno introspectivo, sino como la condición misma del conocer. Es en la experiencia donde el error se reconoce como error, donde la evidencia se impone , donde la comprensión se distingue del acierto accidental.

Diagrama, Esquemático

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Un sistema puede acertar indefinidamente             . Ese “saber que se acierta” no es un lujo filosófico: es el núcleo del conocimiento. Por eso puede afirmarse: La inteligencia artificial no amenaza a la epistemología, nos enfrenta a una decisión que no es técnica, sino cultural y filosófica:

¿Queremos llamar conocimiento a cualquier sistema que funcione bien, o seguimos reservando ese nombre para una experiencia con sentido?

Diagrama

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La IA puede responder preguntas, pero no vive el mundo que describe, no duda de sí misma, no sospecha de sus propias respuestas, no se pregunta si lo que produce tiene sentido. Y ahí esté la diferencia decisiva.

Recordemos que la Sintaxis no es Semántica  como claramente se visualiza en la  ¨Habitación China de John Searle." No es lo mismo responder bien que entender. La IA puede procesar  sintaxis a una velocidad asombrosa. Pero la semántica —el significado anclado en la realidad vivida— se le escapa. No tiene intención de comunicarse, ni le importa si la respuesta es verdadera o falsa en un sentido moral; solo busca minimizar el error en su predicción. Eso es Teoría de la Información, no Epistemología.

Una captura de pantalla de un celular con letras

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Toda epistemología que aísla el conocimiento de los ¨qualia deja¨ de ser epistemología y se convierte en teoría de la información. La inteligencia artificial pertenece plenamente a la segunda; el conocimiento, todavía, a la primera.

Adenda

Atributo

Inteligencia Artificial

Conocimiento Humano (Epistemología)

Mecánica

Cálculo y optimización de información.

Experiencia con sentido y vivencia.

Origen

Programación y procesamiento de datos.

Asombro, incomodidad y duda sentida.

Relación con el error

Detección y corrección técnica.

Reconocimiento del error como experiencia.

Subjetividad

Ausente (sin qualia).

Central (el "saber que se acierta").

Categoría

Teoría de la Información.

 

Epistemología.

 

 

Los qualia son la condición fenomenal mínima; la vivencia de sentido es su configuración epistemológica

 

1. Validación de la Evidencia: Es en la ¨experiencia¨ donde la evidencia se impone como tal y donde la comprensión se distingue del acierto accidental.

2. Saber que se acierta: Un sistema puede acertar indefinidamente sin tener conciencia de ello. Ese "saber que se acierta" es el núcleo del conocimiento.

3. Desplazamiento Disciplinar: Toda epistemología que ignore los qualia deja de ser tal para transformarse en teoría de la información. La IA pertenece plenamente a este segundo campo.

Conclusion

La pregunta de Daniel nos lleva a decir  : qué la epistemología nació del asombro, de la incomodidad y del error vivido. Mientras conocer siga implicando experiencia, sentido y esa extraña conciencia de estar comprendiendo algo, eso que llamamos qualia, ninguna máquina podrá reemplazarlo.  La epistemología requiere experiencia subjetiva, duda y sentido y, es el qualia el que inaugura el sentido. lo vuelve experiencia y conocimiento humano que nace de esa vivencia sentida, que se interpreta y se orienta en un horizonte de significado.  Sin interioridad afectiva no hay comprensión, solo cálculo; no hay verdad vivida, solo acierto funcional.

Y quizás el verdadero riesgo no sea que las máquinas lleguen a conocer, sino que los humanos aceptemos dejar de preguntarnos qué significa hacerlo.

domingo, febrero 01, 2026

 

¿Qué es el trabajo?

Del Sudor al Sentido: Una anatomía del trabajo

“Te ganarás el pan con el sudor de tu frente, hasta que vuelvas a la misma tierra de la cual fuiste sacado. Porque polvo eres, y al polvo volverás.”

— Génesis 3:19

Diagrama

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El 30 de abril de 2015, en la víspera del Día del Trabajador, la fecha invitaba a la pausa. La conmemoración de los mártires de Chicago flotaba en el aire, pero en nuestra mesa de café la historia universal cedió paso a una pregunta más íntima.

Fue Miguel quien, entre risas y el tintineo de vasos, lanzó el interrogante aparentemente sencillo: ¿Qué es el trabajo?

Texto

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La pregunta se desplegó como un hilo invisible que fue atando y desatando nuestras propias historias. Se habló de los "haraganes" —siempre los otros—, de los dadores de empleo y de aquellos que, atrapados en la vorágine, parecen no tener tiempo para habitarse a sí mismos.

Eduardo, con ironía , fue el primero en romper el hielo apelando a la herencia: —Mi padre fue un hombre activo, trabajó desde joven, incluso jugó en la primera de Boca Unidos. Creo que toda esa energía previa a mi nacimiento me dejó un cansancio cuasi genético.

Las risas fueron inevitables, pero su comentario dejó vibrando una idea profunda: el trabajo no es solo un acto individual, sino una fuerza cultural y corporal que se transmite más allá de la biología.

Las posturas se polarizaron rápidamente. Guillermo sostenía que él podía "trabajar con gusto", Arturo fue tajante y sentenció: ¡El trabajo es un castigo! Su exclamación nos devolvió al origen bíblico: el trabajo como pena por haber probado el fruto del conocimiento, el precio a pagar por la conciencia.

Diagrama

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Sin embargo, la historia humana demuestra que, en algún punto, el trabajo dejó de ser solo fatiga para volverse creación. Dejó de ser mera supervivencia para convertirse en una afirmación frente al caos: poner forma, ritmo y sentido donde antes había pura materia.

La tensión entre el Costo y la Dignidad

Miguel retomó la palabra recordando la definición fría de un contador:

—En economía, el trabajo es costo.

—Y también es dignidad —replicó alguien en la mesa.

 

Diagrama

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Ese contrapunto marcó un silencio necesario. Quienes quedan excluidos del trabajo —por crisis, enfermedad o invisibilidad social— no solo sufren la pérdida de ingresos, sino la erosión del reconocimiento. Trabajar es decir "aquí estoy". Escribir, sembrar, curar o construir son formas de inscribirse en el mundo. Como advertía Marx, cuando esa conexión se rompe, sobreviene la alienación: el momento trágico en que el creador ya no se reconoce en su obra.

Como bien citaba Eduardo Galeano a Jorge Wagensberg: ¨Las palabras cotidianas suelen ser "ventanas a lo invisible". "Trabajo" es una de ellas, la pronunciamos a diario como una rutina instrumental, ignorando que bajo su superficie tocan los cimientos de lo humano: energía, culpa, creación y sentido.

La Física del Sentido: Energía y Dirección

Fue Carlos quien, en una de nuestras últimas charlas, aportó la precisión de las ciencias exactas, recordando que en física el trabajo se define como el producto de una fuerza por un desplazamiento:

Interfaz de usuario gráfica, Texto, Aplicación, Chat o mensaje de texto

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Esta definición esconde una metáfora existencial perfecta. Podemos ejercer una fuerza inmensa empujando una pared (esfuerzo), pero si no hay desplazamiento, el trabajo es nulo. Trasladado al plano humano: una vida llena de fatiga, pero sin dirección es energía sin transformación.

Expresión propuesta para trabajo mental

donde:

  • = esfuerzo mental
  • = cambio cognitivo logrado
  • = ángulo entre:
    • lo que hacés mentalmente
    • y el problema que querés resolver

Casos límite (muy reveladores) cos θ = 0 : Mucho esfuerzo, mucha actividad mental, pero: distracción, mala pregunta, método inadecuado .No hay aprendizaje real

 

El ideal: cos θ = 1: Foco total, pregunta bien formulada, método adecuado al objeto. Cada unidad de esfuerzo produce comprensión

Trabajar es verdaderamente lograr que algo —fuera o dentro de nosotros— ¨cambie¨. Es una forma de energía organizada que convierte la posibilidad en realidad. Cada obra humana es una pequeña negación de la entropía, una chispa de orden que resiste al desorden natural del universo.

Aquí entra en juego la distinción de Spinoza sobre el valor. En economía sabemos que el Valor suele ser mayor al Precio, y este al Costo. Pero ¿de dónde nace el valor? Spinoza diría: “No deseamos las cosas porque sean buenas; son buenas porque las deseamos”.

El trabajo mental es el acto activo de valorar la realidad, que se nutre de tres pilares:

Comunicación (dejar una huella)

Intercambio (servir a otro)

Trascendencia (perdurar más allá del instante).

 

 

El Futuro: De la Sabana Africana a la Automatización

Sin embargo, aquella definición clásica que discutíamos en 2015 hoy se enfrenta a un abismo. Como señala Yuval Noah Harari, el ser humano ha dependido históricamente de dos capacidades: la física y la cognitiva. Durante la Revolución Industrial, las máquinas nos superaron en fuerza física, y los humanos nos refugiamos en la cognición. Pero hoy, la IA desafía ese último bastión.

Harari nos advierte con crudeza: "Cuando te hagas mayor, puede que no tengas empleo". La tecnología ha revelado que lo que llamábamos "intuición" o "libre albedrío" no es magia, sino reconocimiento de patrones; algoritmos biológicos perfeccionados en la sabana africana que ahora compiten con algoritmos de silicio en la jungla de datos.

La amenaza moderna no es solo el desempleo, sino la irrelevancia. La combinación de infotecnología y biotecnología sugiere que, en el futuro, pocos trabajos estarán a salvo de la automatización. Por ello, la idea de un "puesto de trabajo de por vida" es arcaica. El desafío ético que plantea Harari es vital: "Lo que se debe proteger es al ser humano, no a los puestos de trabajo".

Adenda

Trabajo del latín ; tres palos

Si dices que tu trabajo es una tortura, tienes razón. “Literalmente”. Hace  unos 15 siglos trabajo se veía así [imagen 2]: Eso es un *tripalium* (”tres  palos” en latín), donde torturaban reos.

Epílogo: Recrear el Paraíso

Hablar del trabajo es, en definitiva, abrir esa ventana a lo invisible de la que hablábamos al principio. Es un territorio donde la economía, la física y la filosofía se encuentran. Al final del día, volvemos al inicio, pero con una mirada nueva. Aquel versículo del Génesis, "te ganarás el pan con el sudor de tu frente", puede dejar de leerse como una condena para interpretarse como una invitación a la conciencia. El pan es el símbolo del sentido que construimos.

El trabajo nos separó del paraíso, sí; pero también nos dio la herramienta para recrearlo. Con las manos, la mente y la energía, trabajar es dejar una marca en el polvo del que venimos. Y en esa huella —quizás el más humano de los gestos— encontramos no solo la supervivencia, sino la redención del sentido.