martes, marzo 03, 2026

 

II El cielo en los ojos de Manuelita, blanco de nubes y canas

Seguimos conversando con Manuelita  que preguntó por las  canas, y Juanita aportó  los ojos azules de Manuelita. Todo, absolutamente todo, se explica con la misma danza de la luz. Cuando miramos el mundo, solemos pensar que los colores están "pintados" en las cosas. Pero la ciencia nos dice : el color es un diálogo entre la luz y el tamaño de los obstáculos que encuentra. Seguimos la charla que me preguntó por las  canas, y Juanita su amiguita que aportó  los ojos azules de Manuelita. Todo, absolutamente todo, se explica con la misma danza de la luz.

Recordemos que, para entender el color, primero debemos recordar que la luz del Sol es blanca (la suma de todos los colores). Al entrar en nuestra atmósfera, choca con moléculas de nitrógeno y oxígeno que son minúsculas.  Aquí ,recodemos nos aparece Lord Rayleigh, quien en 1871 descubrió que estas partículas tan chicas solo pueden desviar los colores , como el azul. Por eso el cielo es azul: porque la luz azul rebota por todo el firmamento. Anteriormente vimos lo que pasa con el atardecer y el color del mismo.

En el iris de los ojos azules de Manuelita  no hay pigmento azul, lo que hay son fibras microscópicas que tienen el tamaño justo para dispersar la luz siguiendo la Ley de Rayleigh. Los ojos de Manuelita son azules por la misma razón que el cielo es azul.

 

¿Por qué las nubes son blancas?

En una nube, las gotas son "gigantes" comparadas con las moléculas de aire. En 1908, el físico Gustav Mie descifró este misterio. Su teoría explica que, cuando el obstáculo es grande como  la gota se dispersan todos los colores por igual. El rojo, el verde y el azul rebotan juntos. Al mezclarse de nuevo en nuestra retina, percibimos esa luz como blanco puro. Es la "recomposición" de la luz que vuelve a ser blanca tras chocar con el agua.

Como seguíamos hablando Manuelita oportunamente me pregunto por las canas .Habitualmente con la edad, el pelo pierde su melanina (el color) y ese espacio se llena de microburbujas de aire.

Al igual que en las nubes de Mie, estas burbujas de aire son lo suficientemente grandes como para reflejar toda la luz que reciben. No hay "pintura blanca" en una cana; hay una estructura llena de aire que nos devuelve el espectro completo del Sol. Vemos las canas blancas por la misma razón que vemos blanca la nieve o la espuma del mar.

Una guía Visual de estas dos leyes

Conclusión

Como hemos visto, el blanco no es la ausencia de color, sino la presencia de todos ellos a la vez. Manuelita lleva en sus ojos la física del cielo despejado y, con el tiempo, todos llevamos en el cabello la física de las nubes. La naturaleza no elige bando: a veces prefiere el azul de Rayleigh y otras veces el blanco generoso de Mie. Al final, entender la luz es entender que somos parte del mismo fenómeno que enciende las estrellas y blanquea la espuma de nuestro río Paraná. Hay mucho más

 

 

 

 

 

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