sábado, febrero 07, 2026

 

 

Las etapas de la competencia como criterio pedagógico

Conciencia, epistemología y enseñanza significativa desde Maslow y Ausubel

La figura explicita etapas claramente . algo que sin dudas permanece la mayoría de las veces oculta y que nos revelan las profundidades del  aprendizaje el cual no es un proceso lineal ni meramente acumulativo. En la década del 90 cuando Mili Bluvstein era Decano de Medicina tuvimos los docentes  la oportunidad de hacer Posgrados de Educación,   una actividad para quienes lo deseáramos. Desde esta perspectiva pudimos avanzar hacia una pedagógica profunda, donde aprender implica una transformación progresiva de los marcos de comprensión y de la relación con el saber. En este sentido, el esquema de las cuatro etapas de la competencia —incompetencia inconsciente, incompetencia consciente, competencia consciente y competencia inconsciente— puede leerse como un criterio pedagógico normativo, especialmente si se lo articula con el pensamiento de Abraham Maslow y con la propuesta de aprendizaje significativo de David Ausubel, ambas absolutamente necesarias.

El problema central de la enseñanza no es qué se enseña, sino desde dónde se enseña y desde dónde se aprende . Cuando esa distancia no se reconoce, la pedagogía deja de habilitar procesos de crecimiento y comienza a producir frustración, arbitrariedad y exclusión.

Lo de Maslow implica 4 etapas que deben ser tenidas en cuenta obligatoriamente por el docente y trasmitirlas específicamente al aprendiz

1. Incompetencia inconsciente

El  aprendiz no sabe que no sabe desconoce la existencia misma del problema. No percibe que le falta un marco conceptual o una herramienta de pensamiento, y por eso interpreta sus dificultades como un déficit de esfuerzo, memoria o dedicación. Desde una lectura maslowiana, este estado se caracteriza por una ausencia de conciencia reflexiva sobre el propio proceso de conocimiento. El alumno aún no ha tematizado el saber cómo problema. Si el docente no interviene, tiende a culpabilizarse o a frustrarse, atribuyendo el fracaso a una carencia personal.

El rol del docente en esta etapa es fundamental: Nombrar el problema, mostrar que existe un nivel no visible del saber, introducir la idea de marco, mapa o perspectiva, hacerlo  visible no simplifica el conocimiento: lo vuelve accesible.

 

2. Incompetencia consciente

Es el umbral epistemológico y el mayor peligro pedagógico: La segunda etapa constituye el núcleo epistemológico del proceso de aprendizaje, aun cuando la epistemología no sea nombrada explícitamente. Aquí el aprendiz ya sabe que algo le falta, pero no puede identificar qué es. Ha salido de la ignorancia ingenua, pero todavía no accede a la estructura del problema.

Esta etapa es epistemológica por ausencia: hay un marco que falta, una perspectiva no disponible, una regla del juego que no ha sido explicitada. El problema no es de contenido, sino de posición frente al saber. Desde lo pedagógico, esta es la etapa más peligrosa.  En términos maslowianos, este es un momento de alta vulnerabilidad subjetiva: el aprendiz  es consciente del límite, pero no dispone aún de las herramientas para superarlo. Por eso, se las debe explicitar en esta etapa. El silencio docente transforma un problema epistemológico en una herida subjetiva. Aquí enseñar no es dar más información, sino dar lenguaje explicito.

 

3. Competencia consciente

Un dibujo de un perro

El contenido generado por IA puede ser incorrecto.

La epistemología como práctica guiada: En la tercera etapa, el alumno comienza a utilizar el marco conceptual, aunque con esfuerzo. El saber está presente, pero no automatizado. Pensar requiere atención, explicitación y corrección constante. Maslow describe este momento como aprendizaje deliberado: la conciencia está plenamente involucrada. El alumno sabe qué hace, pero aún no lo hace con naturalidad. El rol docente aquí implica: andamiaje explícito, verbalización de procedimientos, exposición del “paso a paso mental”.

La epistemología deja de ser discurso abstracto y se convierte en práctica guiada. El error deja de ser un fracaso y pasa a ser una señal de ajuste del marco.

 

4. Competencia inconsciente

El saber incorporado y el riesgo del experto En la etapa de competencia inconsciente, el saber está incorporado y automatizado. Para Maslow, este nivel se vincula con el funcionamiento óptimo y la autorrealización. El problema pedagógico aparece cuando el docente enseña desde esta etapa a aprendices que se encuentran en la 1 o la 2. Enseñar bien implica volver consciente lo que  no lo es.

 

La articulación con Ausubel: enseñar desde lo que el alumno ya sabe Esta recomendación pareciera algo sin el valor que realmente lo tiene: La propuesta de David Ausubel es central en el aprendizaje . Principio fundamental —“el factor más importante que influye en el aprendizaje es lo que el alumno ya sabe”— no es solo metodológico, sino profundamente epistemológico.

Enseñar desde lo que el alumno ya sabe implica: reconocer su etapa de competencia, identificar sus marcos previos, detectar ausencias, confusiones y supuestos implícitos.

De aquí se desprende la evaluación diagnóstica como momento pedagógico esencial, no para clasificar ni sancionar, sino para situar epistemológicamente al alumno antes de comenzar el proceso de enseñanza.

Durante los años de docencia hicimos  evaluación diagnóstica la que nos permite: saber si el alumno está en la etapa 1 o 2, identificar qué marcos faltan, evitar enseñar desde una competencia que el alumno aún no puede habitar.

Aprender a aprender como consecuencia pedagógica

La articulación entre Maslow y Ausubel conduce directamente al eje de aprender a aprender. Cuando el alumno reconoce que sus dificultades no son personales sino epistemológicas, comienza a desarrollar conciencia sobre cómo aprende, desde dónde piensa y qué necesita para avanzar.

Aprender a aprender no es una técnica, sino un efecto pedagógico de: marcos explícitos, criterios visibles, acompañamiento en los umbrales epistemológicos.

Enseñar no es solo transmitir saberes, sino formar aprendices capaces de reconocer sus propios procesos de conocimiento.

Conclusion pedagógica final

Desde la integración de Maslow y Ausubel se desprende un principio claro: El buen docente enseña desde la etapa del alumno, partiendo de lo que ya sabe, y haciendo explícito lo que aún no puede ver. Esto implica: volver visible lo invisible, asumir que explicar “lo obvio” no empobrece el saber, sino que lo democratiza. Enseñar es, en primera instancia, un acto de responsabilidad epistemológica y ética.

 

 

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