martes, febrero 24, 2026

 

Enseñar para aprender:

                    La lección de Oscar y el político



Con Oscar teníamos frecuentes reuniones ,hace  años, me contó una escena que parece simple, pero encierra una idea profunda. Un político amigo lo visitó y, en medio de la conversación, empezó a hablar como si estuviera dando un discurso. Se paró, gesticuló, ensayó argumentos. Por un momento olvidó que estaban solos.

Un dibujo de una persona

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Oscar, para traerlo de nuevo a la realidad, le dijo algo así como: “Acordate de que estoy yo solo”. Y el político respondió con una frase reveladora: estaba practicando, porque quería aprender a hablar mejor. Detrás de ese gesto había algo más que vanidad: estaba usando la explicación como método de aprendizaje. Al ensayar en voz alta, al ordenar ideas como si tuviera un público, estaba pensando.

Cuando explicar nos obliga a entender

Todos creemos entender algo hasta que intentamos explicarlo. En ese momento el conocimiento deja de ser una sensación vaga y se convierte en una prueba. Si podemos decirlo con nuestras palabras, conectarlo con ejemplos y responder preguntas imaginarias, entonces lo sabemos. Si no, descubrimos los huecos.

Eso es lo que le pasaba al político de la anécdota: necesitaba hablar para entender mejor lo que quería decir. Sin saberlo, estaba usando una de las herramientas más poderosas del aprendizaje, pero con el amigo.

Pensar sobre lo que sabemos

Interfaz de usuario gráfica, Aplicación, PowerPoint

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El primer efecto de enseñar es la metacognición: tomar conciencia de lo que sabemos y de lo que no. Cuando estudiamos en silencio, el texto nos guía y nos da la ilusión de comprensión. Pero al explicar sin apoyo, nuestra mente tiene que reconstruir el conocimiento desde cero. Ahí aparecen las dudas, y esas dudas son valiosas porque indican dónde aprender más. En este sentido, enseñar funciona como un espejo intelectual.

Pensar en el otro

La enseñanza también nos obliga a imaginar la mente de quien escucha. ¿Qué sabe? ¿Qué ejemplo le serviría? ¿Cómo lo diría sin tecnicismos? Ese ejercicio de ponerse en el lugar del otro no solo mejora la comunicación: profundiza nuestra propia comprensión. Traducir una idea a un lenguaje más simple significa entender su esencia. Por eso, cuando logramos explicar un concepto con un ejemplo cotidiano, sabemos que lo dominamos. Lamentablemente no es lo que ocurre frecuentemente

Cerrar la brecha

Aprender y enseñar es acortar una distancia entre dos conocimientos. Para lograrlo usamos palabras, comparaciones, gestos, dibujos... Cada intento de explicación reorganiza la información en nuestra cabeza. No repetimos: reconstruimos.

Diagrama

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Esto explica por qué estudiar en grupo, hacer tutorías entre compañeros o simplemente “explicarle a alguien” un tema mejora tanto el rendimiento. El acto de enseñar activa procesos mentales más profundos que la lectura pasiva. Es una respuesta a la actividad profesores jubilados.

Un método al alcance de cualquiera

Escala de tiempo

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No hace falta ser docente para usar esta estrategia. Se puede estudiar explicando en voz alta, grabándose, escribiendo como si fuera para otra persona o practicando con un amigo. Lo importante es el intento de hacer comprensible el conocimiento.

Como mostraba la escena de Oscar, ni siquiera hace falta que haya público: el político ensayaba solo con su amigo. El aprendizaje estaba en el acto de explicar, no en la audiencia.

Aprender dos veces

Diagrama

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La vieja idea de que “enseñar es aprender dos veces”, atribuida a Joseph Joubert, resume todo este proceso. Cuando enseñamos: Detectamos lo que no sabemos. Organizamos lo que sí sabemos. Traducimos ideas a ejemplos claros. Pensamos desde la perspectiva del otro.

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Conclusión

En un mundo lleno de información, la verdadera comprensión no se mide por lo que podemos repetir, sino por lo que podemos explicar. La próxima vez que estudies, proba hacer lo que hizo aquel político con el querido Oscar: habla en voz alta como si tuvieras público . Tal vez descubras que, en ese ensayo aparentemente solitario, estás aprendiendo más que nunca.

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