II El
Arquitecto del Caos: Kant, la Neurociencia y el Triunfo de lo Estético
Cuando
alguien defiende una mirada "estética" del mundo, a menudo se le
acusa de superficialidad. Sin embargo, si seguimos los pasos de Don Immanuel y
los cruzamos con la neurobiología del siglo XXI, descubrimos una verdad
asombrosa: lo estético no es un adorno; es la infraestructura primaria,
que nos permite, literalmente, construir un "mundo".
El Escenario Invisible: Para Kant, el espacio y el tiempo no eran cosas que estaban "allí
afuera" esperando ser medidas, sino
intuiciones Puras: nuestra forma humana de recibir datos. Sin
ellas, el universo sería un Noúmeno: un caos de estímulos mudo e
inaccesible. Su giro copernicano implica que nosotros le prestamos al universo
el escenario para que la realidad pueda suceder.
No
aprendemos el espacio el tiempo (la estética trascendental) tampoco las categorías(
la analítica trascendental ) ya nacemos con este software instalado. Somos
nosotros quienes dibujamos el mapa sobre el cual se apoya la existencia.
Percibir no
es entender. Para que ese flujo de sensaciones se convierta en experiencia, debemos
activar la analítica trascendental, y
las 12 categorías que Kant propone y funcionan como moldes mentales.
En la
neurociencia moderna, el software se traduce en el Cerebro
Predictivo. La corteza prefrontal no es un espectador pasivo; es un
legislador que impone reglas lógicas al caos sensorial. Lo que llamamos
"realidad" es una síntesis impecable entre lo que nuestros sentidos
captan y lo que nuestra razón impone.
Kant diseñó
el manual de usuario del cerebro dos siglos antes de que supiéramos de qué
estaba hecho el hardware.
Hoy, la
ciencia ha localizado hardware físico .
Las Células de Red (Grid
Cells) y las Células de Lugar (Place Cells) en el hipocampo
funcionan exactamente como el GPS interno que Kant intuyó. Estas neuronas
disparan en patrones hexagonales perfectos, creando una
cuadrícula geométrica antes de que entremos a una habitación.
Cuando las Facultades se ponen a Jugar: Aquí es donde la intuición de Nacho cobra su mayor fuerza. Existe un
momento sublime donde la Imaginación (nuestra capacidad de ver formas) y
el Entendimiento (nuestra capacidad de aplicar leyes) dejan de pelear
por definir las cosas y se ponen a jugar.
Desde la neurobiología, este
goce estético ocurre cuando nuestras redes de introspección (el "Yo"
o Apercepción Trascendental) y nuestras redes de atención externa entran
en una sincronía perfecta. Es un estado de "coherencia de fase" donde
el cerebro gasta menos energía porque el mundo "encaja" con nuestros
moldes.
La belleza
no está en el objeto sino el premio
que el cerebro se da a si mismo nuestra sensibilidad y nuestra lógica
logran, por un instante, bailar en el mismo tono.
Ser
"estético", es reconocernos como arquitectos de nuestra propia
realidad. No somos simples cámaras de video grabando una película ajena; somos
los directores, los guionistas y los iluminadores. Reivindicar lo estético,
como hace Nacho, es aceptar que el universo tiene orden porque nosotros tenemos
la elegancia de otorgárselo. Somos los seres que le prestamos al universo la
lógica para ser comprendido y la emoción para ser vivido. Lo personal queda
a cargo de cada arquitecto y, en definitiva, la belleza es la firma del
arquitecto de ¨su¨ propia obra maestra mental.
La Conclusión
La neurociencia
ha localizado físicamente los chips donde corren nuestros programas: El Espacio/Tiempo no se aprenden; se traen de fábrica
(son a priori). Las Categorías no son opiniones, son las reglas
lógicas del sistema operativo. Son nuestro software. El Hardware
(neuronas, sinapsis, hipocampo) es la base material que, si se daña (Alzheimer,
ACV…), impide que el software se ejecute, dejándonos en la oscuridad cognitiva.
En definitiva: No vemos el
mundo como "es", sino como nuestro software nos permite renderizarlo.
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