sábado, enero 17, 2026

 

Epistemología del desacuerdo cotidiano

                                   Y por qué Kappa importa

 

Al desacuerdo en la vida cotidiana solemos interpretarlo como error, terquedad o mala fe. Sin embargo, desde una perspectiva epistemológica, revela algo más profundo: la distancia entre experiencia compartida y criterio de decisión. Dos personas pueden observar el mismo fenómeno, describirlo de modo parecido y, aun así, no llegar a la misma conclusión. En ese caso hay umbrales distintos. El problema no está en los hechos, sino en el punto donde cada uno decide decir “sí” o “no”.

Aquí conviene distinguir con precisión: Correlación: los juicios varían juntos. Cuando algo aumenta para uno, aumenta para el otro. Describe acompañamiento. Concordancia: los juicios coinciden exactamente. Describe identidad de decisión. La epistemología del desacuerdo comienza cuando advertimos que la correlación no garantiza concordancia. Compartir una tendencia no implica compartir un veredicto. Y muchas prácticas humanas —diagnosticar, juzgar, evaluar— dependen del veredicto, no de la tendencia.

Un ensayo breve desde la mesa: Estábamos con Blanca y nos trajeron un plato que, objetivamente, estaba salado. Ella lo notó de inmediato y dijo muy salado. Yo también percibí el exceso de sal, pero no con la misma intensidad.

Diagrama

El contenido generado por IA puede ser incorrecto.Texto

El contenido generado por IA puede ser incorrecto.

En ese pequeño desacople se esconde una distinción conceptual importante: había correlación, pero no concordancia suficiente.

La correlación es cómoda: Indica que dos juicios se mueven en la misma dirección: cuando a uno algo le parece más salado, al otro también. No estamos en mundos perceptivos opuestos. Compartimos el mismo estímulo y una sensibilidad parecida.

Pero la concordancia exige algo más exigente: no solo sentir parecido, sino emitir el mismo veredicto. Decir lo mismo sobre lo mismo.

 

En la mesa, esa diferencia suele pasar desapercibida: Decimos “más o menos estamos de acuerdo” y seguimos comiendo. Sin embargo, desde un punto de vista más riguroso, no lo estamos. Usamos umbrales distintos. La experiencia es correlacionada. Si repitiéramos esta escena muchas veces —distintos platos, distintos restaurantes— podríamos incluso cuantificar el acuerdo.

Veríamos que coincidimos más de lo que el azar explicaría, pero menos de lo necesario como para hablar de plena concordancia. No porque uno se equivoque, sino porque el lenguaje sensorial es impreciso y las categorías (“salado”, “bien”, “excesivo”) no están calibradas.

Este ejemplo doméstico revela algo más general, en la clínica, en la ética, en la política, abundan situaciones en las que las personas concuerdan en la tendencia, pero no en la conclusión. Se confunde entonces correlación con acuerdo, y el desacuerdo se vive como obstinación o incluso mala fe. Cuando en realidad, muchas veces, es solo un desacuerdo de umbrales. La concordancia no es un requisito para convivir, pero sí para decidir juntos.

La escena del plato salado enseña, en miniatura, una lección mayor: compartir una percepción no garantiza compartir una decisión. Y entender esa diferencia no elimina el desacuerdo, pero lo vuelve más honesto, más preciso y, quizá, más tolerable. Correlación: compartimos la dirección del juicio. Concordancia: compartiríamos el veredicto. En  la vida cotidiana está llena de situaciones —como ese plato salado— donde convivimos razonablemente bien sin necesidad de concordar del todo, Kappa nos oferta medir la concordancia, ¨el acuerdo real¨.

Diagrama

El contenido generado por IA puede ser incorrecto.

 

1.-Primer punto clave:

Kappa no se calcula sobre un solo plato, sino sobre una serie de juicios repetidos. Un único caso solo ilustra la idea, pero no permite cuantificar.

  • Salimos a comer varias veces.
  • En cada comida, ambos clasificamos el plato como:
    • Salado
    • No salado

Eso ya permite medir concordancia.

Imagen que contiene Interfaz de usuario gráfica

El contenido generado por IA puede ser incorrecto.

2. Construimos la tabla , en lenguaje de mesa, no de laboratorio:

Supongamos 10 platos compartidos:

Blanca: Salado

Yo: No salado

Vos: Salado

4

2

Vos: No salado

1

3

Interpretación:

  • Coincidimos en 4 platos: “sí, salado”
  • Coincidimos en 3 platos: “no, está bien”
  • Discrepamos en 3 platos (el típico “para vos sí, para mí no”)

Acuerdo observado ,lo intuitivo:

Acuerdos totales:
4 + 3 = 7 de 1070 %

En la mesa diríamos: “Bastante de acuerdo, ¿no?”

Texto

El contenido generado por IA puede ser incorrecto.

Pero Kappa nos pregunta el acuerdo esperado por azar:

Calculamos qué tan seguido coincidiríamos al azar:

  • Yo  dije “salado” 6 veces.
  • Blanca dijo “salado” 5 veces.

El acuerdo esperado por azar resulta ≈ 0,50 (50 %).

 

El acuerdo según Kappa de   Cohen dice:

                                                                              


Forma

El contenido generado por IA puede ser incorrecto.

Interpretación traducida al lenguaje cotidiano:

Un Kappa ≈ 0,40 se interpreta como: concordancia moderada

En castellano de sobremesa: No estamos en desacuerdo sistemático, pero tampoco “pensamos igual”. Compartimos una sensibilidad parecida, pero con umbrales distintos. Esto encaja perfecto la frase: “Estaba salado, pero no tanto.”

Lo interesante:

El índice de Kappa muestra algo que la conversación informal no distingue:  El 70 % de acuerdo parece alto. Pero parte de ese acuerdo es trivial (azar + categorías groseras). Lo que queda es una concordancia real pero limitada.

¿Cómo se puede cuantificar la concordancia?

Interfaz de usuario gráfica, Tabla

El contenido generado por IA puede ser incorrecto.

Traducción final a una sola frase:

Con Blanca coincidimos bastante en cuándo un plato tiende a estar salado, pero no lo suficiente como para emitir siempre el mismo veredicto; nuestro Kappa culinario sería moderado. Este ejemplo doméstico explica mejor Kappa que muchos papers.

 

Interfaz de usuario gráfica, Diagrama, Aplicación

El contenido generado por IA puede ser incorrecto.

Adenda

La correlación detecta si dos variables se mueven juntas siguiendo un patrón, aunque los valores no coincidan.

La concordancia, en cambio, evalúa acuerdos de juicio: indica si distintos observadores o mediciones dicen lo mismo sobre el mismo objeto, descontando el azar.

Pueden coincidir, pero no se implican: puede haber correlación sin concordancia  y concordancia sin correlación .

La correlación pertenece al plano de la descripción empírica, mientras que la concordancia toca el plano normativo y epistemológico del juicio.

 

Conclusión

Una visión de la naturaleza del desacuerdo desde una perspectiva epistemológica, distinguiendo fundamentalmente entre la correlación de percepciones y la concordancia de veredictos. A través del análisis de la experiencia cotidiana y el uso del índice Kappa , se demuestra que el desacuerdo no es necesariamente un fallo del conocimiento, sino una manifestación de umbrales de decisión divergentes ante un mismo fenómeno. Se concluye que, si bien la correlación indica una tendencia compartida, solo la concordancia permite la toma de decisiones conjuntas, siendo el índice Kappa la herramienta precisa para cuantificar este acuerdo más allá del azar.

No hay comentarios: