lunes, enero 19, 2026

 

El discurso, el cerebro y el juicio:

una lectura neurocognitiva y ética del desacuerdo



“La mente no está en el éter sino en el nuestra unidad”.


La frase no clausura el problema del pensamiento: lo sitúa. Pensar, recordar, decidir y juzgar no son actos abstractos, sino procesos encarnados. No tenemos cerebros como instrumentos externos: somos seres en interacción constante con un entorno físico, social y simbólico.

Desde esta perspectiva, las diferencias entre personas no remiten a esencias morales ni a accesos privilegiados a la razón, sino a trayectorias cognitivas: aprendizajes, prácticas reiteradas, experiencias emocionales y formas habituales de organizar la información. Incluso las diferencias políticas, tan conflictivas en el presente, pueden comprenderse mejor si se las devuelve a esta condición encarnada.

El cerebro como sistema plástico: El cerebro se organiza, de manera esquemática, en dos grandes componentes: la sustancia gris, asociada a neuronas y dendritas, y la sustancia blanca, formada por axones mielinizados que permiten la comunicación eficiente entre regiones. Pensar no es solo procesar información, sino conectarla. Durante mucho tiempo se asumió que estas estructuras eran estables en la adultez. La neurociencia contemporánea mostró lo contrario: el cerebro es plástico, se modifica con la experiencia, se adapta al entrenamiento y se reorganiza según las exigencias del entorno. La función modifica la forma.

1.-Cacho nos recuerda el entrenamiento de los taxista de Londres: Un ejemplo paradigmático de  plasticidad es el estudio sobre personas sometidas durante años a entrenamientos intensivos de orientación espacial. La exigencia de memorizar miles de trayectos, rutas alternativas y puntos de referencia no solo mejora el desempeño funcional, sino que se asocia a modificaciones estructurales en regiones cerebrales vinculadas a la memoria y la navegación espacial.

El punto clave no es el hallazgo anatómico en sí, sino su interpretación epistemológica:
el cambio estructural no precede al aprendizaje, sino que aparece como consecuencia de él. No se trata de cerebros excepcionalmente dotados que eligen ciertas tareas, sino de cerebros modelados por la práctica sostenida. La causalidad no es lineal, sino circular: la práctica transforma la estructura, y la estructura transformada facilita nuevas prácticas. La biografía se inscribe en la anatomía.

Es un ejemplo paradigmático de esta plasticidad es el estudio sobre personas sometidas durante años a entrenamientos intensivos de orientación espacial. La exigencia de memorizar miles de trayectos, rutas alternativas y puntos de referencia no solo mejora el desempeño funcional, sino que se asocia a modificaciones estructurales en regiones cerebrales vinculadas a la memoria y la navegación espacial.

 

2.-El Estudio: "El Método Tortoni" : Algo importante y autóctono fue  un estudio dirigido por los neurocientíficos argentinos Facundo Manes y Tristán Bekinschtein. Eligieron bares clásicos de Buenos Aires, incluyendo el mítico Café Tortoni. El experimento: Un grupo de investigadores (generalmente 8) iba al café, hacía pedidos complejos y, en un momento de distracción del mozo (cuando iba a la barra), se cambiaban de lugar en la mesa. Lo que descubrieron: Cuando los comensales se cambiaban de silla, la memoria de los mozos fallaba estrepitosamente.

Esto demostró que los mozos no memorizan "Cara de Juan Café cortado", sino que construyen un mapa espacial: "Lugar 1 Café cortado". Utilizan una estrategia de enlace espacial (spatial vending). La ubicación física actúa como el "gancho" el pedido se cae o se lo entregan a la persona equivocada la que ahora ocupa ese lugar.

La mesa funciona como un mapa cognitivo, del mismo modo que la ciudad lo hace para quien se orienta en ella. El mozo no recuerda “mejor” en general; recuerda mejor en ese contexto específico. El pensamiento es situado, encarnado y dependiente de la estabilidad del entorno.

¿Por qué nos interesa esto epistemológicamente? Este estudio es un ejemplo brillante de cognición situada: Economía Cognitiva: El cerebro del mozo "descarga" el esfuerzo cognitivo en el entorno físico. En lugar de gastar energía neuronal en recordar rasgos faciales (que son complejos), usa la mesa como una "planilla de Excel" externa. La fragilidad del contexto: Esto se relaciona mucho con lo que leemos de Rodrigo Quian Quiroga sobre cómo el cerebro descarta detalles para formar conceptos. Aquí, el mozo descarta la identidad profunda del sujeto y se queda con su coordenada. Si el contexto cambia ,la posición, la información pierde su índice de recuperación.

3.-El estudio de Colin Firth: cerebro y orientación política En este mismo marco deben leerse los estudios neurocientíficos en los que participó Colin Firth, que analizaron diferencias promedio entre personas con orientaciones políticas marcadamente distintas. Estas investigaciones encontraron correlaciones entre determinadas actitudes políticas y variaciones estructurales en regiones cerebrales específicas.

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En términos generales, se observó que algunas personas presentan mayor desarrollo o activación de regiones asociadas al monitoreo del conflicto, la detección de errores y la adaptación a la ambigüedad, mientras que otras muestran mayor involucramiento de áreas relacionadas con la respuesta emocional frente a estímulos negativos y amenazas.

Estas diferencias no describen ideologías como esencias ni permiten diagnosticar individuos. Describen estilos cognitivo-afectivos: maneras habituales de procesar el cambio, la incertidumbre y el riesgo. Confundir estas correlaciones con determinaciones políticas es un error epistemológico fundamental.
Describir no es justificar. Correlacionar no es decidir.

Diagrama

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Una practica constante da lo mismo si es navegar servir , mesas o debatir, modifica una estructura interna, la del cerebro.

Aprendizaje, ideología y bucles de retroalimentación

Los tres ejemplos —taxistas, mozos y orientación política— convergen en una misma idea central: el cerebro cambia con lo que hace, y luego responde desde lo que ha cambiado.

Esto introduce una lógica cibernética clara: ciertas disposiciones favorecen determinadas prácticas, esas prácticas refuerzan circuitos neuronales específicos, los circuitos reforzados facilitan nuevas respuestas del mismo tipo.

No estamos ante un destino biológico, sino ante trayectorias auto-reforzadas. La ideología no está escrita desde el nacimiento, pero tampoco es independiente del sustrato neuronal que se va moldeando a través de la experiencia social, emocional y discursiva.

 

Kant: estructura, juicio y condición de posibilidad: Desde una perspectiva kantiana, estos ejemplos confirman una intuición fundamental: el juicio no emerge del caos sensible, sino de estructuras que ordenan la experiencia.

No percibimos primero y organizamos después; organizamos para poder percibir. a) El mozo necesita posiciones estables para juzgar correctamente; b) quien se orienta en un entorno complejo necesita puntos de referencia; c) quien evalúa discursos políticos necesita marcos interpretativos relativamente consistentes.

Cuando esas estructuras se desorganizan, el juicio se vuelve errático, defensivo o puramente emocional. Kant no niega la experiencia: muestra que sin estructura no hay juicio posible.

Bentham: economía cognitiva y eficiencia práctica: Desde una perspectiva benthamiana aparece otro elemento decisivo: la economía cognitiva. Los sistemas que reducen esfuerzo, error y costo tienden a consolidarse. El mozo no anota porque es más eficiente; el cerebro adopta estrategias que maximizan resultados con el menor gasto posible.

En política ocurre algo similar: los discursos simples, emocionalmente claros y con bajo costo cognitivo suelen imponerse, no porque sean más verdaderos, sino porque son más fáciles de procesar. Bentham no reduce la política al interés mezquino: recuerda que toda racionalidad opera bajo condiciones de costo y beneficio.

Adenda articulación de  tres ejemplos

Ejemplo

Qué se entrena

Qué se modifica

Qué enseña

Taxistas

Orientación espacial

Memoria

Plasticidad

Mozos

Memoria relacional

Estrategia cognitiva

Cognición situada

Política

Procesamiento del conflicto

Estilo cognitivo

Desacuerdo estructural

 

 

 

 

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No existe un pensamiento puro abstracto y desencarnado

Conclusión

La mente está distribuida entre cerebro, cuerpo, espacio y entorno discurso. Comprender esto no resuelve los conflictos políticos, pero permite entender por qué el desacuerdo es persistente, por qué ciertos discursos funcionan y por qué la polarización no es solo moral, sino también cognitiva.

Entre neuronas y mesas de cafe, entre ciudades y discursos, entre Kant y Bentham, aparece una misma enseñanza: pensar es siempre pensar situado. Y solo reconociendo esa condición es posible sostener una política que no confunda diferencia con error ni desacuerdo con patología.

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