Edgardo A Marecos

viernes, enero 16, 2026

 

La cama de Procusto y la paradoja de Simpson;  

en lo cotidiano, en los días de lluvia y dolores articulares, en el uso de la estadística en general:


“Los días húmedos me duelen todas las articulaciones.” ¿Quién no escuchó esta frase, ya sea en el consultorio médico o en una reunión familiar? A veces la afirmación va más allá del comentario casual y se transforma en pronóstico: “va a llover, me duelen los huesos”.

Somos seres narrativos. Organizamos la experiencia en relatos, y esos relatos producen creencias que —cuando se repiten— se consolidan en sentido común. La asociación entre días húmedos y dolor articular u óseo no escapa a este mecanismo. La repetición de testimonios, la memoria selectiva de los días más difíciles y el énfasis social en la experiencia del dolor hacen que esta conexión parezca casi intuitivamente verdadera.

Es imperativo no confundir correlación con causalidad. La correlación no prueba causalidad. Con esta advertencia en mente, decidí buscar si existía algún sustento empírico para una creencia tan extendida. Lo que encontré no fue simplemente una confirmación o una refutación, sino una lección profunda sobre escala de análisis, narrativa humana y epistemología.

La intuición local: análisis mes a mes

Si observamos los datos por separado, mes a mes, la narrativa popular parece respaldada:

  • Junio
    • Días lluviosos: 10 → dolor en 9 (90%)
    • Días no lluviosos: 20 → dolor en 15 (75%)
  • Julio
    • Días lluviosos: 20 → dolor en 4 (20%)
    • Días no lluviosos: 11 → dolor en 1 (9%)

En ambos meses, el dolor fue más frecuente en los días lluviosos, lo que parece confirmar la intuición común: la humedad duele.

El agregado contradice: la paradoja de Simpson

Pero si en lugar de analizar los meses por separado combinamos los datos del bimestre, la conclusión se invierte:

  • Días lluviosos (junio + julio): 30 → dolor en 13 (43%)
  • Días secos (junio + julio): 31 → dolor en 16 (52%)

Los mismos datos, organizados de otra forma, dicen algo diferente: los días secos tuvieron un porcentaje mayor de dolor.

Este fenómeno se llama paradoja de Simpson (o efecto Yule–Simpson): una tendencia que aparece claramente en varios subgrupos desaparece o incluso se invierte cuando esos subgrupos se combinan. Esto no es un error matemático; es una advertencia epistemológica: los datos no hablan solos, hablan según cómo y con qué estructura los analizamos.

Escalar la evidencia: mirar años y la investigación científica

Aquí es donde la pregunta se vuelve más relevante: ¿Qué dice la ciencia cuando se analizan datos en períodos más largos —anuales o multianuales?  En los últimos años se han publicado estudios que no se limitan a observaciones anecdóticas o registros de unos pocos días:

  • Una revisión sistemática con 14 estudios observacionales encontró que algunos factores meteorológicos, como presión atmosférica y humedad relativa, tuvieron correlaciones leves con dolor en personas con osteoartritis, mientras que la temperatura mostró una correlación negativa (más frío asociado a más dolor). Pero estos efectos fueron moderados y variables, y los autores concluyeron que se requieren estudios mejor diseñados y más consistentes para validar estos hallazgos.
  • En contraste, una revisión sistemática centrada en artritis reumatoide señaló que, a nivel de grupo, las asociaciones entre variables climáticas (temperatura, presión, humedad) y dolor fueron muy cercanas a cero, aunque algunos individuos parecían sensibles a ciertos factores.
  • Otro meta-análisis amplio concluyó que no parece existir un vínculo claro entre cambios en temperatura, humedad, presión o precipitación y el riesgo de dolor en afecciones comunes como osteoartritis de rodilla, cadera o dolor lumbar.
  • Investigaciones de gran escala que analizaron miles de eventos de dolor en más de 15 000 participantes internacionales no encontraron evidencia consistente de que el clima —lluvia, humedad o presión atmosférica— tenga un efecto directo y generalizable sobre el dolor musculoesquelético.

Texto

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En sintesis: la evidencia científica a nivel anual o multianual es mixta y no permite afirmar causalidad directa entre lluvia (o humedad) y dolor articular. Algunos estudios pequeños o subgrupos muestran asociaciones leves, pero los análisis grandes y rigurosos tienden a no confirmar un efecto uniforme y consistente.

 ¿Por qué persiste la creencia?

La experiencia subjetiva no es “mentira”; el dolor existe y es real. Pero la memoria humana no calcula promedios ni controla variables. La mente selecciona lo memorable: un día lluvioso con dolor intenso se recuerda; un día seco sin dolor, no. El resultado es una narrativa que parece lógica desde adentro, aunque no resista un análisis robusto de datos.

Diagrama

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Además, factores como temperatura, presión atmosférica y humedad cambian simultáneamente, y pueden interactuar con el comportamiento de cada persona —actividad física, descanso, sueño, estado de ánimo— confundiéndose con el efecto del clima. Por eso, incluso cuando algunos estudios detectan correlaciones, estas suelen ser moderadas y específicas de subgrupos, no universales.

Lección epistemológica

Escala de tiempo

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La historia de “el clima duele” deja de ser una anécdota trivial y se convierte en una enseñanza profunda sobre cómo construimos conocimiento:

  • La narrativa humana busca sentido, pero puede ser engañosa.
  • La correlación no es causalidad.
  • El nivel de análisis (mes vs. año vs. multianual) importa.
  • Incluso los datos científicos pueden mostrar patrones contradictorios si no se controlan variables de confusión.

La paradoja de Simpson nos recuerda que una intuición puede ser localmente verdadera y globalmente falsa. Y que, en ciencia, comprender no es solo medir: es entender desde dónde y durante cuánto tiempo estamos mirando.  Si existe un veredicto definitivo, no es que “el clima no influye nunca”, sino que no hay evidencia sólida y generalizable de un efecto causal directo entre días lluviosos y dolor articular cuando se mira con métodos rigurosos y períodos largos. Y esa es una lección que va mucho más allá del dolor en los huesos.

Acción de Procusto

Acción Estadística (Simpson)

Resultado

ACORTAR (Cortar las piernas)

Eliminar el Contexto: Borramos las diferencias entre Invierno y Verano. Quitamos los "detalles" que estorban.

El dato cabe en la gráfica, pero está mutilado (pierde su verdad).

ESTIRAR (Descoyuntar)

Generalizar Falsamente: Tomamos una tendencia menor y la expandimos para que aplique a todo (decir "la lluvia es buena" siempre).

El dato cubre todo el espectro, pero es falso (una conclusión artificial).

 

 

 

Conclusión

La persistencia del mito "el clima duele" no es una mentira deliberada, sino un subproducto de cómo funciona nuestra mente. Evolutivamente, estamos diseñados para detectar patrones.Pero en el mundo moderno, este instinto nos lleva a correlaciones espurias. Para evitar la Cama de Procusto y no caer en la Paradoja de Simpson, debemos aceptar que la realidad es compleja y estratificada.

·        No obligues a los datos a encajar en un molde simple.

·        Recuerda que una intuición puede ser localmente verdadera y globalmente falsa.

Entender esto es vital no solo para la medicina, sino para cualquier análisis crítico: la verdad suele esconderse en los detalles que nuestra narrativa intenta recortar. Para evitar la Paradoja de Simpson, debemos romper la cama de Procusto: No obligues a los datos a encajar en un molde simple. Si la realidad es compleja (tiene variables ocultas), tu análisis debe ser complejo (estratificado).

jueves, enero 15, 2026

 

José Ortega y Gasset:

«Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella, no me salvo yo»

¿Qué es realmente esta cita? Es una tesis ontológica

Estaba empezando años atrás dictando: Como dijo Ortega y Gasset , Raúl —uno de los colaboradores de la revista de la VI Cátedra de Medicina— me interrumpió con una corrección:

 

“Como dijeron Ortega y Gasset” .

Guardé un silencio terapéutico.

Luego le pedí: Escribí como te dije. Después te explico.

 

La anécdota de Raúl una metáfora apropiada por dos razones:

 

Humor: Rompe el hielo y humaniza.

Simbolismo accidental: Al igual que Raúl creía que Ortega y Gasset eran dos personas separadas, un error común es creer que el "Yo" y el "Mundo" (la circunstancia) son dos entidades separadas. Ortega y Gasset son uno; el Yo y la Circunstancia son una unidad indisoluble.

Con su célebre formulación, Ortega y Gasset nos advierte que el “yo” no es una entidad aislada, autosuficiente ni abstracta. No hay sujeto puro. La identidad personal se constituye siempre en relación con un entorno: histórico, social, cultural, biográfico. El yo es inseparable de su circunstancia.

Pero la circunstancia no es destino. No es una jaula ni una coartada. Es el campo de posibilidades en el que la vida se despliega. Somos, a la vez, producto de ese contexto y agentes capaces de intervenir en él.

La circunstancia como realidad dinámica

Imagen que contiene Diagrama

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Ortega rompe tanto con el determinismo como con el voluntarismo ingenuo. No somos simples víctimas del mundo que nos toca, pero tampoco creadores ex nihilo. La circunstancia es dinámica: cambia, nos cambia, y puede ser transformada. Aquí aparece una noción central. la esencia semántica que Ortega le da a la palabra "salvar”.

No se trata de una salvación religiosa ni mesiánica. "Salvar" las circunstancias significa buscarles el sentido, comprenderlas y elevarlas. Como bien dices: "hacerla habitable, más justa". Si yo ignoro mi contexto (mi barrio, mi tiempo, mi sociedad), me vuelvo una abstracción vacía. Al dotar de sentido a mi entorno, me doy sentido a mí mismo.

 

 

Identidad como construcción, no como esencia

Esta concepción anticipa ideas hoy comunes en la filosofía, ontologia, la epistemología, la psicología  las ciencias sociales: la identidad no es fija ni esencial, sino narrativa y procesual. Nos vamos haciendo en el tiempo, a través de experiencias, vínculos, decisiones y conflictos. Cada biografía es una negociación permanente entre lo que somos y lo que nos pasa. La vida no se recibe hecha: se interpreta y se construye.

Comprender para transformar

De allí se desprende una exigencia intelectual y ética: para transformar nuestro entorno —y transformarnos— debemos comprender las fuerzas que lo configuran. Las estructuras sociales, las tradiciones culturales, las condiciones políticas no son ruido de fondo, sino parte constitutiva de nuestra existencia. En un mundo globalizado e interdependiente, esta intuición resulta más actual que nunca. Nuestras decisiones individuales tienen consecuencias colectivas. No hay neutralidad posible.

Una invitación a la acción responsable

Ortega no propone resignación, sino compromiso. No basta con quejarse de la circunstancia; hay que intervenir en ella. Salvarla no significa idealizarla, sino hacerla habitable, más justa, más humana. Este llamado implica responsabilidad y también empatía: comprender que el otro no es un obstáculo, sino parte de la misma trama circunstancial que nos constituye.

Epilogo

La afirmación final, «si no la salvo a ella, no me salvo yo», encapsula una ética de la vida situada. Demuestra que no existe una salvación puramente individual que pueda lograrse al margen del mundo compartido. La realización personal está indisolublemente vinculada al bienestar y la mejora del entorno colectivo.

El pensamiento de Ortega, descrito como "ecuménico", trasciende contextos específicos y se mantiene vigente. Entender esta interdependencia fundamental entre el yo y su circunstancia es el primer paso para comenzar a "salvar algo", es decir, para iniciar un camino de acción consciente y transformadora. Pensar, al igual que vivir, es una actividad que siempre ocurre en circunstancia.

 

miércoles, enero 14, 2026

 

JET LAG , relojes internos y soluciones inesperadas

 

Primer y último vuelo en sentido Transpolar

 

La cena conto con  visita de Eduardo Reboredo fue la oportunidad para preguntarle acerca de  sus experiencias como piloto de A.A. entre otras cosas nos contó algo que no imaginábamos, que en las rutas aéreas existen zonas de mayor peligro de choques con restos espaciales.

 

                                             ¡Lo único que nos faltaba a los aprensivos a los viajes en avión!

 

Nos relato acerca del jet lag o disritmia circadiana, problema que se presenta cuando se cruzan husos horarios, y que se manifiesta con diversos signos;  sueño en pleno día, insomnio, cansancio, etc.

 

Resultado de imagen para reloj circadiano humano

 

El problema es menor si se viaja hacia el oeste porque prolonga la experiencia del reloj corporal y se altera menos el ciclo día-noche. Si viajamos hacia el este supone viajar en el sentido opuesto a nuestro reloj biológico.

Texto

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Nos decía Eduardo que cada uno de los tripulantes busca una forma personal de neutralizar sus síntomas, prueban desde hacer ejercicios, exponerse a la luz o tomar melatonina, etc. Pero creo que le tengo una  recomendación más argentina y científica, ¡Usar viagra! Sin profundizar en este tema me parece importante escribir algunas líneas de Diego Golombek,  científico y divulgador autor de varios libros como, ¨Cavernas y Palacios¨  y  ¨Las neuronas de Dios¨.

 

El 01 04 2014 aterrizó en Ezeiza el AR118, último vuelo transpolar de A A, luego de casi 34 años ininterrumpidos de unir América Latina con Oceanía

 

 

A D. Golombek le otorgaron igNobel de Harvard, premio que se otorga a quienes hacen primero reír y luego pensar,  trabajo con  hámsteres, los cuales tienen un reloj biológico (núcleo supraquiasmático) muy preciso que se pone en hora en base a  fotoceptores, y según este investigador, el sindenafil  se encarga de  disminuir las manifestaciones del cambio de horario. La ¨cuerda¨ de su reloj biológico depende de una enzima, la fosfodiesterasa 5, la cual es casualmente la enzima sobre la que actúa el sindenafil  y al parecer es  eficiente cuando el reloj se adelanta y la droga hace ejercer su efecto.

 

 

Eduardo nos comentó que participaría del último viaje transpolar de A A .Lo lamento Eduardo, el sindenafil es solo  efectivo cuando el viaje en avión atraviesa husos horarios hacia el este, si vas al oeste solo podrías tener los efectos primarios esperados y no sobre el jet lag, lo cual tampoco  está mal.

Moraleja:

Incluso nuestros desajustes más cotidianos —el cansancio, el insomnio, la sensación de estar “fuera de hora”— esconden una maquinaria biológica sofisticada. Y a veces, las soluciones más inesperadas no nacen del sentido común, sino de ese cruce tan fértil entre ciencia, humor y curiosidad que nos obliga, una vez más, a pensar distinto.