II El cielo en los ojos de Manuelita, blanco de
nubes y canas
Seguimos conversando con Manuelita que preguntó por las canas, y Juanita aportó los ojos azules de Manuelita. Todo,
absolutamente todo, se explica con la misma danza de la luz. Cuando miramos el
mundo, solemos pensar que los colores están "pintados" en las cosas.
Pero la ciencia nos dice : el color es un diálogo entre la luz y el tamaño de
los obstáculos que encuentra. Seguimos la charla que me preguntó por las canas, y Juanita su amiguita que aportó los ojos azules de Manuelita. Todo,
absolutamente todo, se explica con la misma danza de la luz.
Recordemos que, para entender el color, primero
debemos recordar que la luz del Sol es blanca (la suma de todos los colores).
Al entrar en nuestra atmósfera, choca con moléculas de nitrógeno y oxígeno que
son minúsculas. Aquí ,recodemos nos aparece
Lord Rayleigh, quien en 1871 descubrió que estas partículas tan chicas
solo pueden desviar los colores , como el azul. Por eso el cielo es
azul: porque la luz azul rebota por todo el firmamento. Anteriormente vimos lo
que pasa con el atardecer y el color del mismo.
En el iris de los ojos azules de Manuelita no hay pigmento azul, lo que hay son
fibras microscópicas que tienen el tamaño justo para dispersar la luz siguiendo
la Ley de Rayleigh. Los ojos de Manuelita son azules por la misma razón que el
cielo es azul.
¿Por qué las nubes son blancas?
En una nube, las gotas son "gigantes"
comparadas con las moléculas de aire. En 1908, el físico Gustav Mie
descifró este misterio. Su teoría explica que, cuando el obstáculo es grande
como la gota se dispersan todos los
colores por igual. El rojo, el verde y el azul rebotan juntos. Al mezclarse
de nuevo en nuestra retina, percibimos esa luz como blanco puro. Es la
"recomposición" de la luz que vuelve a ser blanca tras chocar con el
agua.
Como seguíamos hablando Manuelita oportunamente me
pregunto por las canas .Habitualmente con la edad, el pelo pierde su melanina
(el color) y ese espacio se llena de microburbujas de aire.
Al igual que en las nubes de Mie, estas burbujas de
aire son lo suficientemente grandes como para reflejar toda la luz que reciben.
No hay "pintura blanca" en una cana; hay una estructura llena de aire
que nos devuelve el espectro completo del Sol. Vemos las canas blancas por la
misma razón que vemos blanca la nieve o la espuma del mar.
Una guía Visual de estas dos leyes
Conclusión
Como hemos visto, el blanco no es la ausencia de
color, sino la presencia de todos ellos a la vez. Manuelita lleva en sus ojos
la física del cielo despejado y, con el tiempo, todos llevamos en el cabello la
física de las nubes. La naturaleza no elige bando: a veces prefiere el azul de
Rayleigh y otras veces el blanco generoso de Mie. Al final, entender la luz es
entender que somos parte del mismo fenómeno que enciende las estrellas y
blanquea la espuma de nuestro río Paraná. Hay mucho más