Edgardo A Marecos

viernes, marzo 06, 2026

 

Del ser Al sentido:

un recorrido desde la ontología hasta la interpretación

 



Comprender el mundo parece, a primera vista, una actividad inmediata y espontánea. Percibimos colores, escuchamos sonidos, interpretamos palabras y actuamos en consecuencia. Sin embargo, cuando se examina este proceso, se descubre que la comprensión humana emerge de una estructura compleja de niveles que van desde las condiciones más fundamentales del ser hasta las formas culturales de interpretación. Diversas corrientes de la filosofía contemporánea —la ontología , la fenomenología, la semiótica, la epistemología y la hermenéutica— han explorado estos niveles desde perspectivas diferentes pero complementarias.

Un primer nivel , el primer peldaño es el ontológico, es decir, el nivel del ser. La ontología no se pregunta todavía por cómo funcionan las cosas ni por cómo las percibimos, sino por el hecho más básico de que algo es. Desde esta perspectiva, el ser humano no aparece como un observador exterior que analiza un mundo ya dado, sino como un ente que siempre se encuentra ya involucrado en él. Antes de cualquier reflexión teórica, el ser humano habita un entorno significativo en el que las cosas aparecen en función de su uso, su proximidad o su relevancia práctica. El mundo no se presenta inicialmente como un conjunto de objetos neutrales, sino como una red de significados implícitos que orientan la acción.

Sobre esta base ontológica se sitúa el nivel físico, que es el ámbito estudiado por las ciencias naturales. En este plano el mundo se describe en términos de materia, energía, campos y leyes físicas. Las propiedades de los fenómenos —por ejemplo, las distintas frecuencias de la luz o del sonido— pueden explicarse mediante modelos científicos que describen la estructura material de la realidad. Este nivel no se refiere todavía a la experiencia subjetiva, solo fotones, las condiciones objetivas que hacen posible la aparición de los fenómenos.

Cuando esas estructuras físicas interactúan con los sistemas perceptivos de los organismos aparece el nivel fenomenológico. En este punto el mundo se manifiesta como experiencia. Colores, sonidos, sabores o sensaciones corporales constituyen lo que en filosofía de la mente se denomina qualia, es decir, cualidades de experiencia. La fenomenología se interesa precisamente por describir cómo se presentan estas experiencias antes de ser conceptualizadas o interpretadas. En términos generales, se trata del momento en que la realidad deja de ser solo estructura física y comienza a aparecer como fenómeno vivido.

A partir de estas experiencias emerge el nivel semiótico, en el que las percepciones comienzan a funcionar como signos. Un signo algo que representa algo para alguien produciendo un significado. El signo  es una  relación que conecta tres elementos: aquello que aparece, el objeto al que remite y el efecto interpretativo que produce. Gracias a esta estructura triádica, las percepciones pueden adquirir valor informativo: el humo indicar la presencia de fuego, una señal luminosa puede indicar detención y una palabra remitir a un concepto.

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Sin embargo, el paso desde los signos hacia el conocimiento introduce un nuevo nivel: el nivel epistemológico Aquí se analiza cómo los sujetos justifican sus creencias y cómo transforman la información disponible en conocimiento. En la epistemología contemporánea se han desarrollado modelos probabilísticos que describen el aprendizaje y la revisión de creencias como procesos de actualización racional de la información. Entre ellos destaca el enfoque inspirado en el teorema de Thomas Bayes, que propone que el conocimiento puede entenderse como una actualización progresiva de hipótesis a partir de la evidencia disponible. Desde esta perspectiva, la mente no se limita a registrar datos, sino que formula expectativas o creencias previas y las modifica a medida que recibe nueva información del mundo.

La incorporación de modelos bayesianos en la epistemología ha permitido describir el conocimiento como un proceso dinámico de inferencia. Cada nueva experiencia o signo puede interpretarse como evidencia que modifica el grado de plausibilidad de nuestras hipótesis acerca del mundo. De este modo, la percepción, la interpretación y el aprendizaje se integran en un mismo proceso de ajuste continuo entre expectativas y datos empíricos. Sin embargo, incluso este nivel epistemológico no agota la comprensión del significado. Los signos y las creencias se interpretan dentro de contextos históricos, lingüísticos y culturales.

Aquí aparece el nivel hermenéutico, dedicado al estudio de la interpretación. Comprender significa participar en un diálogo entre el horizonte del intérprete y el horizonte del texto, del acontecimiento o del otro. Este encuentro genera un proceso de transformación del sentido, en el que las interpretaciones se amplían mediante el intercambio con la tradición y con nuevas experiencias.

Considerados en conjunto, estos niveles muestran que el significado no surge de manera instantánea ni exclusivamente en el lenguaje, es el resultado de un proceso que conecta diferentes dimensiones de la realidad:  La existencia ontológica, la estructura física del mundo, la experiencia fenomenológica, la mediación de los signos, la formación del conocimiento y la interpretación cultural. Cada uno de estos niveles presupone al anterior, pero al mismo tiempo lo reorganiza y lo resignifica.

Este proceso no es  lineal. La interpretación influye en la acción humana, la acción modifica el entorno físico y ese entorno transformado produce nuevas experiencias y nuevos signos. ¨En este sentido, la producción de significado debe concebirse como un sistema dinámico de retroalimentación, en el que percepción, interpretación, inferencia y acción se encuentran continuamente entrelazadas¨

Desde esta perspectiva, comprender el mundo implica participar en una compleja red de relaciones que conecta el ser, la materia, la experiencia, los signos, el conocimiento y la cultura. Lejos de ser una simple operación mental, la comprensión humana aparece, así como un proceso histórico y estructural en el que diferentes niveles de realidad cooperan para hacer posible el surgimiento del sentido.

Epílogo

El recorrido propuesto  permite advertir que el significado no es un fenómeno simple ni inmediato, sino el resultado de una articulación profunda entre distintos planos de la realidad. La ontología, la física, la fenomenología, la semiótica, la epistemología y la hermenéutica no constituyen dominios aislados, sino perspectivas que iluminan diferentes dimensiones de un mismo proceso: la aparición del sentido en la experiencia humana.

Este enfoque sugiere que el conocimiento y la interpretación no comienzan en el lenguaje ni en los conceptos abstractos. Antes de cualquier formulación teórica, el ser humano ya se encuentra situado en un mundo que se manifiesta como experiencia y como práctica. Sobre esa base emergen los signos, y a partir de ellos se desarrollan las inferencias y las interpretaciones que configuran las culturas.

La ciencia describe la estructura material del universo; la fenomenología examina cómo ese universo aparece a la experiencia; la semiótica analiza las formas mediante las cuales lo representamos; la epistemología estudia cómo transformamos la información en conocimiento; y la hermenéutica investiga cómo los significados se transmiten y se transforman en la historia.

Juntas permiten comprender que el sentido no pertenece exclusivamente al pensamiento individual, sino que surge de la interacción entre mundo, experiencia, inferencia y lenguaje. Reflexionar sobre estos niveles tiene, por tanto, un valor que va más allá de la teoría. Nos recuerda que comprender es siempre participar en un proceso abierto, en el que nuestras interpretaciones están vinculadas tanto a la realidad que habitamos como a las tradiciones que heredamos y transformamos. La búsqueda del significado no concluye en una respuesta definitiva; continúa en el diálogo permanente entre experiencia, conocimiento y mundo.

jueves, marzo 05, 2026

 

La Genealogía de la Conciencia

Antes de la aparición del sistema nervioso todo el proceso cósmico era un espectáculo ante localidades vacías. Después de su aparición los colores, los olores y las emociones dieron animación a un Universo hasta entonces silencioso.

 

                                                                                                                                Charles Sherrington.

 

Iba con Martina mi nuera recordando lo que había escrito acerca de los colores por unas preguntas que me hicieran Manuelita su hija adolescente y Juanita su amiguita y me menciono que unos familiares eran daltónicos y se dieron cuenta de grandes por algunos hechos que les ocurrieron. El del daltonismo esta en el cromosoma X  eso tiene que ver con las posibilidades de herencia.

No es la primera vez que alguien me cuenta de problemas visuales que pasan desapercibidos y que se dan cuenta en situaciones especiales, por ejemplo, Jorge que cuando fue a comenzar la conscripción ponía el rifle al revés del resto , tenía visión monocular, nunca se dio por enterado.

Pero sigamos con esto de la alteraciones de los colores que va más  de los mismos y a mí me llevo primero a John Dalton (1766–1844) Químico y físico inglés que en 1794 estudio el daltonismo porque él mismo lo tenía y lleva el nombre en su honor. Thomas Young intuyó en 1802, lo que luego la biología confirmó más de un siglo después,  que el color no "está" en el mundo, sino que es una construcción de nuestro sistema nervioso que existen tres tipos de conos en la retina humana, cada uno especializado en una franja del espectro electromagnético. No son sensibles a un solo color "puro", sino que tienen curvas de sensibilidad que se solapan.

Los Tres Tipos de Fotorreceptores (Conos)

Tipo de Cono

Denominación

Sensibilidad

Longitud de Onda (λ)

Conos S (Short)

"Azules"

Ondas cortas

Aproximadamente 420–440 nm

Conos M (Medium)

"Verdes"

Ondas medias

Aproximadamente 530–540 nm

Conos L (Long)

"Rojos"

Ondas largas

Aproximadamente 560–580 nm

Introducción para recordar que en  la evolución existen tres grandes saltos intelectuales que nos devuelven protagonismo de "sujetos" frente a los algoritmos:

1.-Sir Charles Sherrington: El Teatro Vacío (1940) Sherrington,  Premio Nobel de Medicina en 1932, no solo fue un pionero en el estudio de las neuronas y la sinapsis (término que él mismo acuñó), sino que también dedicó gran parte de su pensamiento a la relación entre la mente y la materia.

 

Esta afirmación aparece en su obra "Man on His Nature" (El hombre sobre su naturaleza), publicada originalmente en 1940. En este texto, Sherrington explora cómo la evolución del sistema nervioso permitió que el universo físico —compuesto por átomos, ondas electromagnéticas y vibraciones mecánicas— se tradujera en experiencia subjetiva. Sherrington utilizaba la metáfora del teatro para explicar que el cerebro no es solo un órgano  que reacciona, sino el escenario donde el universo finalmente se "da cuenta" de sí mismo El concepto: El sistema nervioso es una maquinaria de precisión asombrosa. Procesa señales, mueve músculos y regula la química. Pero Sherrington notó una grieta: la física explica el cómo, pero no el quién. Su tesis: Si eliminamos la mente, el universo sigue funcionando, pero es un "espectáculo ante localidades vacías". La paradoja: La ciencia puede mapear toda la retina y el cerebro, pero en ningún cable eléctrico encuentra el "brillo" del sol o el "azul" del cielo. Aporte: Identificó que la ciencia objetiva deja fuera al protagonista de la película.

2. Frank Jackson: El Nombre del Sentir (1982) El concepto: Le puso nombre técnico a lo que Sherrington intuía: los Qualia. Su tesis: El conocimiento físico es incompleto. Aunque sepas toda la neurobiología del dolor (frecuencias, receptores, neurotransmisores), eso no es lo mismo que sentir el dolor. El experimento: Mary, es una científica que sabe todo sobre el color rojo, pero vive en una habitación gris. Cuando sale y ve una manzana, aprende algo que los libros no le pudieron enseñar: el quale del rojo , la rojes del rojo Aporte: Demostró que la experiencia subjetiva es una información real e irreductible que la física actual no puede capturar.

3. Roger Penrose: El Salto No Computable (Años 90 - Actualidad) Premio Nobel de Física 2020 El concepto: Si los qualia existen y la física clásica no los explica, necesitamos una física nueva (cuántica) que sea No Computable. Su tesis: La mente no es un software. Una computadora puede procesar datos, pero no puede "entender". La prueba (Gödel): Nosotros podemos ver verdades que ningún sistema lógico puede demostrar. El acto de decir "esto es una paradoja" es la prueba de que estamos fuera del algoritmo. La Biología: Propone que la conciencia surge en los microtúbulos de las neuronas (Orch-OR), donde la materia da un salto hacia el sentir. Aporte: Brinda una base científica para aceptar que el ser humano tiene algo que una IA jamás tendrá: intuición y comprensión verdadera.

Conclusión:

No somos zombis procesando datos;  Sherrington nos dijo que falta alguien en el teatro. Jackson llamó "Qualia" a las sensaciones de ese espectador. Penrose demostró que ese espectador no es una máquina de calcular, sino un intérprete de la realidad que opera más allá de los límites de la lógica simple.

La frase de Sherrington nos revela una verdad profunda: la mente no es un espejo pasivo que refleja la realidad, sino el útero donde la realidad adquiere sus atributos. Sin los qualia no es posible la cualidad, y sin cualidad, el universo vuelve a su estado de maquinaria muda.

Somos los traductores de un misterio físico en una experiencia sensible. La vida, a través del sistema nervioso, es el mecanismo por el cual el universo finalmente deja de ser una "localidad vacía" para convertirse en un hogar lleno de significados, emociones y, sobre todo, de la voluntad de seguir existiendo.

La importancia de los qualia se extiende más allá de la percepción inmediata. La capacidad humana de imaginar —de proyectar formas, colores y sentimientos que no están presentes— es la herramienta evolutiva definitiva. Imaginar no es manipular símbolos lógicos en el vacío; es pre-sentir una realidad posible. Un animal que no puede "sentir" el miedo antes de ver al depredador, o un humano que no puede "ver" la forma de una herramienta antes de fabricarla, está condenado a la extinción. La cualidad es, por lo tanto, el lenguaje en el que el cerebro redacta sus estrategias de futuro.