PALINDROMOS Primera parte
¨Todo encuentro casual es una cita¨
JLB
¨Todo
lo que existe en el universo es fruto del azar y la necesidad¨
Demócrito
Cuando salimos en el auto al pasar solo unos pocos
minutos, Blanca me dice; ¨cada vez que
fijo la mirada en la patente veo números capicúas¨. Cuando era chico la
búsqueda de capicúas
en los boletos de colectivos era casi una búsqueda del tesoro, nos daría suerte
solo equiparable a la contradicción de encontrar un trébol de cuatro hojas.
No teníamos en cuenta a los autos, no había tantos.
Boleto
Productos palíndromos (capicúas)
Sabía nada acerca de la frecuencia y profundidad de
los palíndromos y menos que se llamaban así, y que también existían palabras, frases
e incluso poemas palíndromos. En el lenguaje común era Capicúa y durante años
de la infancia leíamos la historieta de Capicúa . Ahora por lo que encierra en
profundidad el termino creía necesario recurrir a un matemático que sabe , A.Paenza para esta primera parte,
en una segunda luego tratare de aclarar esto desde la importancia ancestral de
la biología y su uso científico actual.
Adrián Paenza, comienza preguntado; ¿Ud. sabe lo que es un palíndromo? Y se contesta, solo, sabiamente, ¿un
qué?¨ y
responde sin dar tiempo, “un palíndromo” es un ¨capicúa¨.
En realidad, creemos que sabemos lo de los
capicúas, pero no es mucho, lo que si casi todos conocemos es que las personas
no agraciadas en nuestra infancia se les llamaban capicúa y Paenza nos aclara también que es una expresión
catalana y que su amigo Alberto Kornblit
le explico que ¨cap i cua¨ , significa cabeza y cola. En lenguaje de calle ¨cara de culo¨. Pero paradójicamente, capicúa no es capicúa.
Etimológicamente ¨palíndromo¨ viene del griego, palabra formada por palin (de nuevo) y dromos
(pista de carrera), con el significado de
¨carrera en círculo¨. Paenza dice que en números de dos cifras la
frecuencia es de nueve y son el 11, 22, 33, 44, 55, 66, 77, 88 y 99, en números de tres cifras excluyendo el
cero son 90, empezando por 101 y terminando en 999,
en números de cuatro dígitos, no cambia
nada, pero hay 199 palíndromos menores que 10.000, 1099 menores de 100.000,
1999 capicúas menores que un millón 10.999 palíndromos menores que diez
millones.
No tenemos la misma claridad con las palabras o
frases palíndromas; Ana, anilina, etc., y frases como, Ana la tacaña catalana.
Para mí esto es más que suficiente, y
tal vez pueda convencerle a Blanca y Ariel de que no hay nada mágico ni místico
en los capicúas y que son coincidencias y para A. Paulos ¨La
más sorprendente de las coincidencias imaginables será la ausencia completa de
coincidencia¨.
Separar las coincidencias de lo causal, de lo místico, de
lo mágico, es un esfuerzo intelectual, para lo cual me resulto de mucha
utilidad el libro de A. Rojo acerca del
azar en la vida cotidiana, nos advierte que no debemos pensar en redes causales donde
solo existe azar y las coincidencias solo significan eso. Somos buscadores innatos de patrones, de regularidades,
de orden, de eventos y de sucesos predecibles, donde lo contingente sea corrido
fuera del ¨mapa¨ y la providencia nos brinde tranquilidad y una visión de lo
que sucederá permitiéndonos ser profetas inversos, aunque sea de la narrativa
del diario de ayer.
Tomando cualquier número
natural y le sometemos al proceso iterativo de “sumar el simétrico del número”,
se alcanzará siempre tras un número finito de pasos un palíndromo, ej.: 17+71=
88
Hoy para ¨ver la
importancia vital de un palíndromo¨, me
comprometo a una segunda parte y, tratar de aclarar lo de corta y pega y
palíndromos en bacterias y arqueas que
lo vienen haciendo hace millones de años. Tal vez por eso los humanos sentimos una atracción intuitiva por las
simetrías ocultas.
Adenda
Capicúa también era un personaje de historieta,
creado por Guillermo Divito y luego continuado por Adolfo Mazzone en las
páginas de Rico Tipo.
Un tipo simpático, cabezón y narigón, medio salame, pero entrañable, que se
metía en enredos de barrio, siempre bien peinado con gomina.
En algún punto, todos éramos un poco Capicúa: seguíamos buscando el número
mágico en el boleto del colectivo. El
capicúa era parte del lenguaje afectivo, visual y humorístico de una época que
todavía nos sonríe desde la memoria.
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